Autora Núria Sáez

Los conceptos de los cuales partimos, más habituales, como enfermeras de la gestión de la imagen corporal es la discusión de la ética del cuidado son la Dismorfofobia, los Trastornos alimentarios o la “adicción a la Cirugía” y a los Tatuajes.

Introducción

La ética como disciplina de la filosofía es la aplicación de la razón a la conducta, exige reflexionar de manera individual sobre el deber de cada momento y circunstancia concreta.

Es una reflexión para valorar como enfermeras para actuar de manera diligente.
Esta reflexión es intransferible, pues en la ética cada hombre se obliga por su condición humana al bien propio y al de sus semejantes.

La reflexión ética en un sentido estricto alude al bien como fin último del todos los hombres, para preservar la vida, la integridad y la libertad del ser humano. Estudia al hombre en la concreción y responsabilidad de sus actos. La conciencia ética debidamente formada es el fundamento del deber ser como ideal de la conducta, que significa el comportamiento ético.

La ética como ciencia aplicada se sustenta en los principios universales del bien, válidos en cualquier circunstancia de tiempo y de lugar.

El objeto material de la ética es el acto humano, es decir el acto realizado consciente y libremente. Su objeto formal es la rectitud moral; de esta manera la ética persigue con el acto el fin bueno. Para que un acto sea considerado como bueno o moral debe de realizarse conforme a la naturaleza humana, por lo tanto la ética estudia la moralidad de los actos humanos.

El acto humano se concibe con el ejercicio de las facultades del razonamiento, la libertad y la voluntad, lo que implica la realización de un acto responsablemente. En él lo más esencial es la intencionalidad, es decir el hombre como dueño de su voluntad y su libertad se conduce con conocimiento y responsabilidad, el actuar así lo hace comportarse como persona. De esta manera los actos humanos que sanciona la ética y la moral están determinados por el conocimiento, la voluntad, la aceptación y la responsabilidad.

Los seres humanos durante todos los tiempos se han regido por las exigencias, principios y valores que sustentan el comportamiento humano en forma individual o colectiva. La ética hace referencia a estas exigencias a través del ejercicio de la libertad y de la responsabilidad de los actos realizados, por ello se le llama acto humano, realizado desde la razón. Y este acto involucra la voluntad y libertad para decidir, esta característica es en sí misma exclusiva del ser humano.

Los cuatro principios bioéticos

Los cuatro principios bioéticos que se tienen presente en cualquier valoración de la atención excelente a la persona son:

  • No maleficiencia
  • Justicia o equidad
  • Autonomía
  • Beneficiencia 

Ahora si se puede nomar el decálogo de la ética profesional como enfermera ,en cualquier de los actos o prácticas que lleva a su praxis en la gestión de la imagen corporal, incluso en este momento podemos hablar en vez de ética del cuidado de la bioética del cuidado, a través de estos ítems:

Acogimiento

Un buen recibimiento hacia los pacientes y los nuevos compañeros les ayuda a sentirse más seguros en el inicio de su andadura con nosotros.

Confidencialidad

La información privilegiada que poseemos respecto de nuestro trabajo, hace que no la podamos manejar más que para los fines establecidos. Es un derecho de nuestro paciente y una obligación del profesional.

Respeto

La educación educada y respetuosa, hace la relación entre personas más fácil.

Empatía

Ponernos en el lugar del “otro”, aumentará nuestras posibilidades de ayudarle al identificarse con sus problema

Profesionalidad

Actuar con la diligencia y cuidado necesarios para poder resolver con acierto las sitaciones diarias, haciéndonos responsables de cada una de ellas. Y compromiso en la formación continuada de nuestro ejercicio.

Higiene y pulcritud

El ambiente físico que creamos a nuestro alrededor y nuestra presentación personal, deben ser una demostración de respeto a los demás.

Puntualidad

Realizar nuestro trabajo con exactitud, certidumbre y seguridad hace que el gran engranaje donde nos situamos funcione mejor.

Receptividad

Saber escuchar y poder recibir los mensajes e interpretar adecuadamente las acciones de nuestro alrededor, harán que nos enriquezcamos con ellas.

 

Para realizar bien este decálogo o buenas intenciones en nuestra práctica de la gestión de la imagen corporal las enfermeras han de saber que los procedimientos se ajustan a las necesidades de la persona y a la buena praxis profesional:

 

  • El objetivo como enfermera es la de prevenir, mejorar, y tratar total o parcialmente los aspectos “no estéticos” o su percepción de la imagen corporal del paciente, para beneficiar su calidad de vida.
  • Ofrecerá la enfermera una información pormenorizada sobre las posibilidades de tratamiento para el problema a tratar, con sus peculiaridades y alternativas.
  • Guardará secreto y confidencialidad de todo lo que el paciente le haya confiado y de lo que de él haya conocido en el ejercicio de la profesión.
  • La enfermera ha de disponer de todos los medios para proteger la salud de la persona, preservarla o recuperarla. Respetará las normas de profilaxis e higiene. Tendrá la formación adecuada.
  • La enfermera ha de utilizar los medios de comunicación para garantizar la información y comunicación veraz. Generará expectativas reales y adecuadas.
  • La enfermera ofrecerá los tratamientos indispensables para el tratamiento escogido con la persona, y fijará honorarios justos.

Los conceptos como la Dismorfofobia, los Trastornos alimentarios o la adicción a la Cirugía y a los Tatuajes:

Estos conceptos tiene sus peculiares por ser producto de las modas y de los medios de comunicación, sobre una población diana, y la incidencia en las etapas diferenciadas en las que las personas, como son la adolescencia…, y expresan lo que quieren o desean, o incluso distorsionan la imagen de su propio cuerpo, muchas veces para enmascarar las necesidades psicológicas.

El cuerpo se cosifica, en este momento, y se convierte en cosa de uso, de cambio y transformación, sin tener en cuenta previamente si existe una distorsión mental o psicológica de base. Se ha de plasmar primero la causa, para que las enfermeras gestoras de la imagen corporal acompañen primero al causante de la percepción de la imagen, de una baja autoestima o de un cambio radical de su cuerpo.

La libertad de la persona es la máxima expresión para determinar cuáles son los límites de su cuerpo y su expresión a través del cuerpo o de belleza o de bienestar, sólo cuando existe una alteración de la percepción del cuerpo bien por baja autoestima u otras causas puede entrar en conflicto con la ética del cuidado.

Se ha de observar si hay síntomas que van acompañados con la merma de la salud y calidad de vida, Incluso del entorno familiar y social, es cuando la enfermera gestora de la imagen corporal ha de actuar de manera interdisciplinar y acompañar a la persona en buscar un equilibrio más cercano a su calidad de vida y bienestar personal.

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