La mesoterapia corporal, también conocida como mesoterapia inyectada, consiste en la aplicación de una serie de micro-inyecciones en la mesodermis o capa intermedia de la piel, una capa formada por grasa y tejido conectivo.

La substancia inyectada es una mezcla de productos alopáticos y homeopáticos, minerales, vitaminas y aminoácidos, que se aplica con fines curativos o correctivos de una parte específica del cuerpo, como por ejemplo el abdomen.

Artículo de Samira Jaber Carballo
Este procedimiento clínico fue inventado por el doctor francés Michel Pistor el 1952, y desde entonces no ha dejado de evolucionar y perfeccionarse. De hecho, a finales de los años 80 la Academia Francesa de Medicina reconoció la mesoterapia como parte de la medicina tradicional. Y en los últimos cincuenta años más de quince mil especialistas han usado esta técnica con diferentes propósitos médicos.
Entre otros, la mesoterapia se utiliza para combatir la obesidad y el sobrepeso, para paliar el dolor, mejorar la circulación.

El coctel que se inyecta en la mesodermis en pequeñas cantidades eleva el flujo sanguíneo en la zona tratada, y esto mejora el drenaje linfático, disolviendo el exceso de depósitos de grasa y removiendo el tejido conectivo endurecido de la piel. Por este motivo la mesoterapia se considera una técnica indicada para esculpir el cuerpo, que permite eliminar la celulitis y rejuvenecer la piel.

Su práctica activa la circulación linfática, mejora el intercambio de oxigeno de la piel y los tejidos tratados, produce una combustión local de grasas y libera líquidos y toxinas. Puede tener fines exclusivamente estéticos pero también es muy efectiva en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, estrías, arañas vasculares, varices…

Las Enfermeras por costumbre han realizado la práctica de las inyecciones; por costumbre se llegó la universidad y se realizaron dentro de las competencias propias en el currículum formativo facultativo de Enfermería. La póliza de responsabilidad civil incluye la mesoterapia. Además se ha comprobado de manera legal que no ha habido incidencias como para cuestionar dicha práctica.

Una visión holística de la persona es necesaria para la administración de la  la mesoterapia de forma óptima, y con garantías para el paciente, es importante tener en cuenta múltiples aspectos vinculados. Y las enfermeras son los profesionales sanitarios capacitados para dar al tratamiento de esta visión global.

En primer lugar, las enfermeras dominan a la perfección, puesto que forman parte de su día a día, la técnica de inyección y la asepsia de la piel. En segundo lugar, su mirada integral al paciente les permite detectar otros síntomas y signos de naturaleza psicológica (trastornos alimentarios, depresión…) que pueden afectar a la persona más allá de la patología física y que necesitan ser tratados por el profesional adecuado en cada materia ( psicólogo, psiquiatra…).

Además, las enfermeras tienen la responsabilidad y la capacidad de detectar la raíz del problema y ofrecer al paciente pautas, orientación y apoyo para solucionarlo. Un ejemplo sería un mal retorno venoso con edema pueden estar relacionadas con hábitos de vida poco saludables y deben ser tratadas en su conjunto. A menudo, la incorporación de una dieta saludable y de unas pautas de ejercicio físico adaptadas a la edad y condición de la persona mejora el problema por el que acude el paciente a la consulta y refuerzan el tratamiento aplicado, en este caso la mesoterapia.

Al mismo tiempo, las enfermeras disponen de un amplio conocimiento farmacológico, que las ayuda a prever un resultado más o menos favorable del tratamiento, un año dentro de la carrera. La reflexión integral les permite detectar lesiones en la piel o infecciones, atopias cutáneas o enfermedades hemorrágicas, y estar atentas a cualquier tipo de contraindicación: personas con infecciones y lesiones en la piel, pacientes con trastornos de coagulación o alergias a productos alopáticos, mujeres embarazadas, lactantes, personas con fobia a las inyecciones.

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