Según la OMS 1 de cada 3 niños sufre de obesidad infantil. Siempre se había relacionado este problema a Países ricos pero ya no es así. De los 42 millones de niños afectados, el 83% vive en países de ingresos medios a bajos.

La obesidad infantil se ha convertido en un problema social global.

Cuando hablamos de hábitos saludables en la mesa, hacemos referencia a la nutrición y alimentación, dos términos relacionados y a su vez diferenciados.

La nutrición hace referencia a los nutrientes y al proceso de digestión que es involuntario e inconsciente y la alimentación es un conjunto de actos voluntarios y conscientes que van desde la elección, preparación e ingesta de estos productos alimenticios.

Aquí entra en juego la enorme influencia del marketing y publicidad sobre todo a través de la televisión e Internet.

Los niños son muy susceptibles a la publicidad y a como están presentados los alimentos (envases, colores, formas..) generalmente los más atrayentes son los menos saludables. 

Hay un exceso de azúcares, bollería industrial, fritos….. Costumbres no saludables erróneas fuertemente arraigadas como tomar leche con cacao, “chucherías”, menús infantiles restaurantes a base de fritos y rebozados, refrescos y zumos industriales para acompañar comidas y meriendas. 

Hay la creencia errónea de que si les damos zumos de frutas o yogures de fruta, aportamos vitaminas a su dieta o que las natillas y yogures azucarados aportan calcio. Y la realidad es que se hace un mayor aporte al organismo de grasas saturadas y azúcares. 

El exceso de azúcar en el organismo del niño hace trabajar de más al páncreas fabricando mayor cantidad de insulina, con el tiempo ese sobreesfuerzo lleva a una diabetes y sus complicaciones vasculares, renales y oculares.

Comida saludable VS comida basura

La OMS recomienda una media de 37 gr de azúcar como máximo al día. 

Los malos hábitos alimenticios no solo dan problemas de obesidad y sus complicaciones (hipertensión arterial, diabetes, colesterol), también afecta a la salud buco-dental como caries, gingivitis,… ofrecer zumos al niño en biberón aumenta de forma potencial la aparición de caries. 

Deberíamos de portar a nuestros menores hábitos saludables, productos frescos, agua, una dieta equilibrada con el aporte de frutas y verduras recomendado. Dejar los excesos de azucares y grasas saturadas para ocasiones puntuales y no como una costumbre. 

La obesidad forma parte de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) que podemos en pre-adolescentes i adolescentes. Un exceso en la ingesta, también afecta a la imagen corporal se puede relacionar con conductas de compulsividad que a la vez puede derivar a un TCA per defecto como la anorexia o la bulimia.

Aproximadamente un 4% de población femenina joven sufre algún TCA, los más afectados entre los 12 y 25 añosaunque los casos en pre-adolescentes están aumentando.

Según la OMS , la mitad de trastornos mentales en adultos empiezan a manifestarse a los 14 añospero la mayoría de casos no se detectan ni son tratados 

De todos los pacientes afectados de TCA, se recuperan completamente un 40-50%, un 25% tienden a la cronicidad y la invalidez y un 25-30% alternan con  recidivas.

Los profesionales de la atención primaria de salud, y especialmente las enfermerasson los profesionales ideales para transmitir mensajes a familias y adolescentes sobre pautas para protegerlos de estos trastornos a través de una intervención integral tratandola alimentación y estilos de vida saludables, mejora de la comunicación familiar, mejora de la autoestima,… 

Las enfermeras, podemos identificar grupos o adolescentes de riesgo para desarrollar un TCA y poder intervenir precozmente a través de intervenciones multidisciplinarias para modificar conductas precursoras de TCA y aumentar las probabilidades de éxito, ya que cuanto más tiempo pasa desde el inicio del trastorno y su tratamiento peor es su evolución y pronóstico. 

La adolescencia es una época de cambios físicos y psicológicos que comportarán también cambios en las necesidades nutricionales. 

Una alimentación saludable durante la adolescencia y promover hábitos saludables integrados de manera natural dentro del ámbito familiar puede prevenir los TCA. Una adolescente con obesidad tiene un 80% de probabilidades de ser obesa en la edad adulta con todos los problemas de salud asociados. Si se generan hábitos saludables dentro del ámbito familiar, estos perduraran en la edad adulta fácilmente 

Es importante un enfoque positivo de la alimentacióndando importancia a los alimentos y cantidades adecuadas y no en lo que se debe evitar comer.

El momento de las comidas es un espacio socializador y de mejora de la comunicación familiar. Recomendamos promover la participación de todos los miembros mientras dure la comida.  

El momento de las comidas también es importante para la detección precoz.

Hay conductas de riesgo o purgativas que se pueden dar inmediatamente  después de la ingesta, se podrá así observar la interacción del adolescente con la comida, como por ejemplo trocear los alimentos muy pequeños, esconder la comida y otros comportamientos no adecuados para evitar la ingesta y que indiquen la necesidad de alguna intervención sanitaria.

La actitud de los padres cuando detectan comportamientos de riesgo es clave para el afrontamiento del problema. Promover un clima de confianza y mantener la confidencialidad sin juzgar, preocuparse de qué siente, si tiene alguna dificultad que no sabe cómoabordar, buscar el apoyo de sus amigos y contactar profesionales de la salud para ayudarlos a enfocar la problemática son lasmedidas adecuadas para que los padres inicien desde el núcleo familiar inmediato. 

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